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Cada persona llega al transporte por un camino diferente. En el caso de Carlos Enrique Sánchez, fue la búsqueda de estabilidad y el consejo de su padre lo que le llevó a descubrir una profesión en la que construir un futuro. Hoy forma parte del equipo de Fernández y Aedo, donde ha encontrado mucho más que un trabajo: un entorno de confianza, crecimiento y compañerismo.

 

Hay decisiones que cambian el rumbo de una vida. Para Carlos Enrique Sánchez, una conversación con su padre fue el punto de partida de una trayectoria profesional que, más de una década después, sigue recorriendo con la misma ilusión. Con 42 años y alrededor de trece dedicados al transporte por carretera, asegura haber encontrado en esta profesión la estabilidad y la tranquilidad que llevaba tiempo buscando.

Aunque no creció en una familia de camioneros, el transporte siempre estuvo presente de alguna forma. Su tío y su padrino trabajaban en el sector, por lo que conocía de cerca ese mundo. Sin embargo, sus primeros pasos profesionales fueron muy diferentes.

Durante varios años trabajó en la construcción, conduciendo un camión hormigonera para una empresa subcontratada. Al mismo tiempo compaginaba ese empleo con otro completamente distinto: por las noches ejercía como personal de seguridad en discotecas. Fueron años de mucho esfuerzo y largas jornadas que terminaron haciéndole reflexionar sobre la necesidad de encontrar una profesión más estable y con perspectivas de futuro.

En ese momento, el apoyo de su padre fue determinante. Le animó a apostar por una profesión en la que pudiera desarrollar una carrera sólida y con continuidad. Aunque su padre falleció hace relativamente poco tiempo, Carlos recuerda aquellas conversaciones con un cariño especial y reconoce que fueron decisivas para orientar el camino que hoy sigue recorriendo.

Convencido de que quería crecer profesionalmente, decidió obtener la certificación ADR para el transporte de mercancías peligrosas, ampliando así sus oportunidades dentro del sector y especializándose en un ámbito que exige una elevada preparación y responsabilidad.

Antes de incorporarse a Fernández y Aedo trabajó como autónomo para otra empresa de transporte, una etapa que recuerda con cierta decepción debido a la falta de seriedad, los continuos retrasos en los pagos y la escasa profesionalidad con la que, según explica, se gestionaba el trabajo.

Precisamente esa experiencia le permitió valorar todavía más lo que encontró al llegar a Fernández y Aedo. Desde el primer momento percibió una empresa seria, donde las personas son importantes y donde puede desarrollar su trabajo con confianza y tranquilidad.

Carlos destaca especialmente la oportunidad que Julene Fernández le brindó desde su incorporación, depositando su confianza en él y permitiéndole crecer profesionalmente dentro de la empresa. También tiene palabras de agradecimiento para su compañero Agustín Fernández, conductor con una amplia experiencia, al que considera un referente y de quien ha aprendido gran parte de lo que sabe hoy sobre la profesión.

Quienes trabajan con él lo describen como una persona cercana, trabajadora y siempre dispuesta a ayudar. Él mismo reconoce que es inquieto, una cualidad que encaja perfectamente con las responsabilidades que desempeña actualmente. Además de realizar rutas internacionales, principalmente por Francia y Bélgica, coordina el mantenimiento de la flota con los talleres y participa activamente en la formación de los nuevos conductores que se incorporan al equipo.

Su trabajo le ha permitido descubrir numerosos lugares, aunque guarda un recuerdo especial de ciudades como Baiona y Burdeos, destinos que le gustaron tanto que decidió volver a visitarlos durante su tiempo libre. Entre los viajes que todavía le gustaría realizar, Polonia ocupa uno de los primeros puestos de su lista.

Después de más de diez años al volante, Carlos tiene claro que el transporte exige responsabilidad, capacidad de adaptación y un elevado compromiso. Sin embargo, también está convencido de que cuando se trabaja en un entorno basado en la confianza, el respeto y la estabilidad, afrontar cualquier reto resulta mucho más sencillo.

Su forma de entender la profesión refleja los mismos valores que caracterizan a Fernández y Aedo: compromiso, profesionalidad, cercanía y trabajo en equipo. Cuando habla de su futuro no tiene dudas. Su deseo es seguir formando parte de esta empresa durante muchos años y, si es posible, poner el broche final a su trayectoria profesional jubilándose en nuestra empresa.

 

Si desea tener más información sobre transporte mercancías peligrosas  o de alguno de nuestros servicios no dude en contactar con nosotros.

 

CARLOS ENRIQUE SANCHEZ